miércoles, 17 de junio de 2015

Se está apagando tu fuego????











En el blog anterior, el hno Warner nos recordaba lo siguiente:


Debemos de ser honestos y conocer que hay una realidad, una necesidad,  grande en estos tiempos, y es que muchos creyentes necesitamos una nueva experiencia espiritual, hemos caído en un estancamiento espiritual severo, nos conformamos con todo lo que está a nuestro alrededor, 

Estamos en cuidados intensivos espirituales!

Cuando se pierde el primer amor, cuando se pierde la pasión por ser útil en la obra de Dios.....

Cuan cierto es el hecho de que cuando se pierde ese amor y ese gozo por el señor, el fuego por Dios se empieza a extinguir.

Ya la Biblia no significa tanto  como antes?...

Ya no llegas temprano al servicio, o peor  aun; ya no diezmas?

Te has enfocado más en las cosas materiales que en las espirituales?

Se ha estancado tu relación con Dios?

CUIDADO..!!!

Puede que tu fuego se esté apagando..

Veamos lo que el apostol Pablo le escribió a su hermano  Timoteo en

2 Timoteo 1  (RVR1960)

 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, según la promesa de la vida que es en Cristo Jesús,

a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Señor.

Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día;

deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo;
trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.
6 Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.
7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
Por tanto, no te avergüences  de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios,
quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,
10 pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio,
11 del cual yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles.
12 Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.

Veamos un poco, el escenario completo.

Pablo escribe a Timoteo para animarle.  El tiempo de Pablo se estaba agotando y no quería perder ni un minuto para alentar y animar a su discípulo y hermano de la fe.

Timoteo había aprendido de Pablo, quien fuera su mentor y maestro y había llegado a ser el  pastor de la iglesia de Efeso. Vaya que gran maestro que tuvo Timoteo, simplemente aprendió de uno quien fuera uno de los mas grandes apóstoles  de Cristo, que por cierto fuera el ultimo.
Pablo percibió algo que debía de corregirse y es por eso que le escribe a Timoteo esta carta.
Desafiando a Timoteo Pablo escribe: 
Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.
Quiere decir que efectivamente Pablo había notado que el fuego de Dios estaba mermando, y que era necesario exhortarle a avivarlo.
Quiero preguntarles lo siguiente:

Desde que recibiste a Cristo, ha cesado  ese fuego; ese gozo por saber y conocer más de él?
Cristo no ha cambiado en lo absoluto, porque él es inmutable, el Espíritu Santo tampoco ha cesado su labor en estos días, por lo tanto, no hay razón alguna por la cual el fuego del don de Dios se apague.

Cuando el fuego disminuye y en ocasiones se apaga, ha sido por que nosotros mismos lo hemos permitido.
 Cuidado!!!!....  El fuego del amor a Cristo puede morir

Esto puede suceder por lo siguiente:
1. Un engaño de Satanás.
    Recuerda que Satanás es el padre de las mentiras, el siempre va a buscar la forma de desviar tu atención y de hacerte ver todos los errores y cosas negativas de la iglesia, de tus lideres y de tus mismos hermanos de la fe.
2. Descuidamos la palabra de Dios.
  Este me atrevo a decir es el pulmón de esta tragedia. El dejar de percibir lo que Dios tiene que decirnos, provoca en nosotros futilidad y desanimo, al punto de querer dejar a un lado esa relación tan grandiosa que teníamos con Dios para empezar a dedicar tiempo en actividades  o pensamientos, que lejos de edificar, lo que hacen es destruir y hacer que tu fuego poco poco se apague.
En esta etapa empezamos a cuestionar todo, se deja de diezmar porque ya no existe ese anhelo de agradar a Dios y agradecerlo en todo.
Si estas en esta etapa, déjame decirte que probablemente ya eres ceniza...
La Biblia es a nuestro corazón como la leña lo es al fuego..
Es el combustible que necesitamos a diario para poder funcionar.. 

Si no suministras combustible a tu vehículo, llegara el momento en que te quedes botado porque el ya no funcionará. Igual sucede con el creyente que no se inyecta de su combustible diario que es la palabra de Dios, llegará el momento en que te apagarás.
Realmente no es que estemos tan ocupados para no estar en la palabra de Dios, sino, que dedicamos más tiempo a otras cosas  que nos alejan de esa comunión con El.

3. La indiferencia
Ya no importa si vamos o no a la iglesia, por lo que la asistencia ha mermado y es esporádica.
Empiezan a surgir nuevos pretextos para no asistir al servicio regularmente.
Los diezmos y ofrendas empiezan a mermar y en algunos casos hasta desaparecen.
Ya no hay interés en apoyar las misiones y por ende ya no tenemos deseos de ayudar a evangelizar mediante el soporte económico a los obreros de Dios.

Indudablemente algo afecta  nuestra forma de pensar que esta provocando el enfriamiento interior.

La palabra de Dios dice que El nos dio espíritu de poder; por lo cual te exhorto a poner en practica ese espíritu y a avivar el fuego de Dios en ti.
Si ves que tu fuego se esta apagando, no dejes de prestar atención a las llamadas de atención del Espíritu Santo.
Si no dejamos que el Espíritu Santo nos dirija, nuestro fuego sera solamente el recuerdo de lo que fue y un halo de humo sera lo que quede.

Como podemos hacer frente a esta situación?

1. Reconocer cual es mi condición actual.
   Este es el primer paso fundamental y probablemente el mas difícil, ya que siempre tendemos a negar lo que realmente esta sucediendo en nuestra vida

2. Recordar como eramos antes, cuando el fuego de Dios ardía en nuestros corazones.
 El recordar viejas glorias algunas veces nos hace recapacitar y reaccionar. Igualmente en la vida cristiana debemos recordar esos momentos de gloria y éxito y no tenerlos como simples recuerdos, sino, como impulsos para hacer las cosas mejor.
3. Arrepentirnos.
 Algo  sucedió que apago mi fuego, pidamos perdón por dejar que las circunstancias acabaran por apagarnos.
4. Volvamos a retomar el Norte perdido y a  inyectar combustible para avivar el fuego de Dios.
 Empecemos a pensar en los demás y no en nosotros mismos y veras como el deseo y el animo de servir a Dios regresan a ti.

Recuerda:
Para mantener el fuego ardiendo en la chimenea, es necesario un combustible que lo permita, en este caso la madera; del mismo modo para mantener vivo el fuego del don de Dios en ti , es necesaria la palabra de Dios y la oración.

Para pensar:
Has un ejercicio en tu casa.
Toma una hoja en blanco y  en lista las 5 actividades que consumen mas tiempo en tu vida. Te sorprenderás ver como la relación con Dios no esta en esas 5.
Analiza como puedes disminuir el tiempo de esas actividades y por cada segundo de reducción, agrégalo a tu comunión y relación con Dios.

Con el tiempo veras que Dios empezara a hacer grandes cosas en ti, y el fuego de su amor arderá tanto en ti que irradiaras calor a los demás y seras de mucha bendición.

Es mi deseo que avivemos ese fuego y que no lo dejemos morir

Dios les bendiga

Angelo Delgado














1 comentario: